Hola Fillo, soy Flor Morilla de Asturias, lo primero que me gustaría decirte es que todavía hoy en día te tengo muy presente en mi vida, nos enseñaste tanto, eres una de las figuras más importantes de mi vida, y siempre nos has apoyado a todas las gimnastas sobre todo a las que teníamos lejos a nuestras familias, muero de rabia al pensar como han vilipendiado tu nombre y tu buen hacer como entrenador.

Has sido y serás un ejemplo a seguir, solo te pido una cosa si es que puedo, que sigas luchando, que sigas enseñando lo bueno de este deporte gracias por todo un saludo Flor.

Flor Morilla

Mi queridísimo Fillo, nunca tendré palabras para agradecerte todo lo que has hecho por mí.
Recuerdo el día que llegué al gimnasio con vosotros, fue el día de la lotería, lo mejor que me pudo pasar, la lotería me tocó a mí, confiasteis y creísteis en mí como nadie lo había hecho, empecé a creer que mi sueño se iba a cumplir y así fue, hicimos historia en la Gimnasia Artística Española.
Estuviste a mi lado en los buenos momentos que fueron muchísimos pero también en los malos, siempre estabas para ayudar a levantarme.
Después de 34 años sigo a tu lado, viviendo la gimnasia con la misma pasión que me has inculcado por este maravilloso deporte.
Hemos compartido gimnasia, viajes y los momentos más importantes de mi vida, mi boda, el nacimiento de mi hija y el más duro, la muerte de mi padre cuando tan solo tenía 17 años, eres mi familia y sobre todo eres GIMNASIA.
Eres el mejor entrenador que podía tener y más grande todavía como persona. Te quiero muchísimo.
GRACIAS POR TODO

Eva Rueda

Querido Fillo…

En el cole cuando era pequeña me preguntaban  qué quería ser de mayor, y yo siempre respondía que quería ser FELIZ… ¿Qué iba a saber un mico de 4 años lo que era la felicidad? No sé si en ese momento lo sabía, pero que lo era… lo era! Mi máxima felicidad era ir al gimnasio a hablar contigo, con Almu, con Luci y Eva… os contaba mi vida, la de mi familia, mis amigos… todo me valía… Hasta el día  que mi madre me dijo que basta de hablar y a entrenar un poquito. En ese momento mi felicidad aumentó, descubrí un deporte el cual, a día de hoy, no he dejado de querer y de sentir. En ese momento me convertí en “repollito”, un repollo que, entrenar no sé… pero me lo pasaba como la mejor!

Me acogisteis en el gimnasio, en vuestra casa, en el chalet… como olvidar mis negociaciones con Gonzalo y mi madre para quedarme a dormir en el chalet… total… yo siempre llevabas braguitas limpias escondidas y mi hermana siempre podía dejarme un maillot!

No he llegado a unos Juegos Olímpicos, pero no ha sido necesario… me habéis enseñado valores, disciplina, amor por el deporte y amor por las personas… por vosotros, por ti. He tenido una infancia mejor que cualquier otro niño haya podido tener y SIEMPRE habéis confiado en mí.

Siempre le decías a mis padres, que mi amor propio no lo tenía cualquiera… gracias! Gracias por darme esa confianza que muchas veces en mi vida me ha faltado.

Me faltan años, tiempo y dinero para agradecerte todo lo que has hecho, por lo que fuiste, lo que eres y lo que seguro seguirás siendo.

Nadie dijo que fuera fácil, pero rendirse no es una opción… Nos has enseñado que caer está permitido, pero que levantarse es una obligación.

GRACIAS POR TODO FILLO.

Sara Moro

Hola Fillo!! Soy Rebeca Toledano no se como empezar lo que quiero decir…siento una mezcla de sentimientos ,rabia, pena desconcierto porque yo te conozco muy bien!! Y escuchar las barbaridades que dicen de ti, personas que ni siquieran te conocen, personas que no han estado contigo las 24h día tras día contigo y por lo tanto no te conocen porque si te conocieran como yo!! Solo podrian decir que eres un hombre de los pies a la cabeza, que eres un hombre educado respetuoso con todo!! Pero mucho más en el tema en el que se te acusa!!

Recuerdo siempre cuando nos dolia en algún sitio comprometido como llamabas siempre a Almu o a Luci o a Eva….cuando nos probabamos los mayots como de forma tímida y respetuosa marchabas del lugar…los fines de semana las gimnastas de Madrid solían llevarse a su casa a las gimnastas de fuera a pasar el fin de semana!! Y tu siempre me decías, vas con alguna a su casa?? Y yo te decía no y tu decías “te vienes conmigo campeona a casa con mis hijos” me dabas de comer, me dejabas bañarme en tu piscina, me llevabas al cine con tus hijos, me llevabas al Macdonals a restaurantes etc… Es decir me cuidabas como a una reina!!

En la gimnasia siempre me apoyaste de igual manera!!

Solo puedo decir que te quiero y te doy las gracias por todo lo que aprendí de ti!!

Que has sido mejor que un padre, que eres mi amigo, mi entrenador y siempre estaré ahí para ti!!

Y haré lo que tenga que hacer para que el mundo entero se entere de que FILLO es un señor y una gran persona!!

Estoy contigo Fillo,  te quiere tu gimnasta REBECA TOLEDANO

Rebeca Toledano

Qué afortunada fui, no solo tuve a uno de los mejores entrenadores del mundo sino a una gran persona, siempre dispuesto a ayudar a los demás.
Gracias Fillo, no solo a nivel deportivo sino también por todos los sabios consejos que nos diste para afrontar la vida.

Como tú ya sabes yo empecé en el mundo de la gimnasia tarde y cuando decidí entrenar contigo encima tenía un montón de defectos técnicos, pero tú me diste la oportunidad y con tu gran trabajo, mi esfuerzo y el de mi familia conseguí estar en la élite.
Tú siempre estás presente en mi día a día y eres una de las personas que siempre estarás en mi corazón.

Te quiero Fillo.

Soledad del Hierro

Mi querido y admirado Fillo,

Aún recuerdo el primer día que entré por la puerta del Moscardó, te vi grande, imponente… con el tiempo me di cuenta que no era sólo una imagen, que eres así, grande e imponente. Recuerdo perfectamente que intenté impresionarte con un puente… a día de hoy creo que nunca dejé de hacerlo (lo de impresionarte cada vez que hacía un puente, y alguna que otra cosa más).

Creíste en mi más que nadie, cuando solo era esa niña gordita que no llegaría nunca a nada, me miraste y me supiste ver. Nunca tendré palabras ni gestos suficientes para agradecerte a ti, y a ese magnífico equipo técnico formado por Luci, Almu y las dos Evas, que me enseñases lo que significan las palabras disciplina, esfuerzo, compañerismo… que me enseñases GIMNASIA, que me dieses una familia, que me cuidases cuando me lesionaba, que peleases por mí, por todas nosotras… pero sobre todo quería agradecerte tus noches sin dormir para encontrar ese elemento que me iría bien, tus buenas palabras, sonrisas y cariño hacia mis padres, agradecerte que contigo la palabra RESPETO cobró una nueva dimensión dentro y fuera de la sala de entrenamiento.

Yo no aprendí a hacer gimnasia contigo, me hiciste gimnasta, persona, me enseñaste valores que a día de hoy, son las bases de mi trabajo, de mi vida.

Me diste unos JJOO, pero sobre todo me diste a mis hermanas por elección, mi familia deportiva, el amor por la gimnasia y una total y absoluta admiración hacia ti.

Gracias por todo.

Te quiero FIllo.

Paloma Moro

Querido Fillo

Te escribo estas palabras para agradecerte todo lo que me has enseñado en la vida, no solo como gimnasta sino también como persona.

Me enseñaste este deporte tan bonito e hiciste que llegara a lo más alto.

Ahora, como entrenadora, me doy cuenta de las noches en vela que te hice pasar, pensando en como mejorar y en las tantas y tantas veces que me corregías los ejercicios para que llegaran a ser perfectos. Esa perfección hizo que llegara a tener una medalla en el Europeo.

Ahora me veo y se de quien he aprendido esa búsqueda de la perfección, esa ilusión por enseñar lo mejor posible, las ganas de trabajar con las niñas, el quitarte de cosas para dárselas a ellas, la preocupación de si están malitas y ya no hablamos de las lesiones.

Estoy convencida que el día que me rompí la rodilla, antes del Europeo de 1.996, hubieras dado cualquier cosa porque esa rodilla rota hubiera sido la tuya.

La gimnasia está por encima de todo, todo eso lo he aprendido de ti, del mejor, del que fue mi entrenador, la mejor herencia que he podido tener. Porque aparte de todo eso, cuando algo no sale bien, pienso en qué haría Fillo en esa situación y siempre encuentro una respuesta.

Por todo esto y por tu amor incondicional a la gimnasia y a mí, quiero darte las gracias, las gracias por estar en mi vida, por ser un referente y un maestro para mí, y por llevar la gimnasia española a lo más alto.

Con todo mi cariño, gracias

 

Mercedes Pacheco

Hola Fillo, soy Ana Pérez del Notario, de Majadahonda.

Quería escribir unas palabras para darte las gracias por todo lo que hiciste por nosotras.

Recuerdo que allá por el año 1990 o así, se nos incendió nuestro gimnasio y Javier habló contigo para ver si podíamos ir a entrenar con vosotros hasta que nos reconstruyeran de nuevo el gimnasio.

Nos abriste las puertas del Moscardó para poder seguir entrenando y nos acogisteis como si fuéramos parte de vuestro equipo. Después tuve la suerte de compartir con vosotros unos meses en el chalet y me tratasteis como a una hija.
Darte las gracias porque, como dicen mis compañeras, todo lo vivido nos ha servido para nuestra vida actual.

Gracias por la familia de gimnastas que entre todos hemos creado y que a día de hoy constituye un gran apoyo en nuestras vidas. Y por supuesto te estaré eternamente agradecida por aquel día en que mi padre nos dejó para siempre y tu apareciste para acompañarme.
Por todo mil gracias Fillo.

Ana Pérez del Notario

Llevo mucho tiempo queriendo escribir este pequeño texto para recordar lo que fueron para mí aquellos viejos tiempos de gimnasta, o lo que es lo mismo, aquellos años a la vera de Fillo y todas las entrenadoras que siempre lo han acompañado en la difícil tarea de enseñar gimnasia artística. Y os cuento por qué: habréis leído testimonios de muchas gimnastas increíbles, chicas que fueron niñas en el equipo nacional y que en su día hicieron historia en un deporte poco visible para las masas pero que tiene una afición totalmente entregada.

Pues bien, yo no estuve en más competiciones internacionales que un amistoso en el que además me lesioné muy oportunamente…sí competía en los campeonatos nacionales pero mis resultados eran, como decirlo, muy muy mediocres, ja,ja. Confieso sin pizca de vergüenza que fui una gimnasta del montón. Pero feliz, y mucho, tanto como para que esa felicidad compensara el miedo atroz que tenía a la barra sobre todo y a lanzarme a hacer cualquier elemento nuevo que me pareciera arriesgado.

Y con todo esto, pienso en lo que Fillo aportó a mi vida, y llego a la siguiente conclusión: deportivamente no hubo mucho que hacer, a pesar de que recuerdo perfectamente cómo me animaba diciendo que “algún día sería la mejor barrista de España”. No es que me lo creyera, pero teniendo como tenía un gran grupo de promesas de verdad, no le faltaban palabras de aliento para el resto. Recuerdo también como alababa mi (supuesta) elegancia en las coreografías de suelo, o esas sesiones de preparación física donde a pesar de estar a muchos metros de distancia corrigiendo a otra compañera, le escuchaba cómo le gustaban mis series de abdominales. Todos esos años supe que no sería una gran gimnasta, pero también que era buena en otras muchas cosas. Gracias a mi familia, y gracias a mis entrenadores.

Y dejando de lado la vida deportiva, mis recuerdos con Fillo son en el mismo sentido: fue para mí y creo que para todas un ejemplo de clase y de educación, de prudencia, discreción y saber estar.  Cuando estando en las concentraciones de verano íbamos a comer todos juntos y con apenas 14 años las mayores nos comportábamos de una manera impecable en la mesa. O de generosidad cuando un verano estando con mi familia en la provincia de Pontevedra donde tenemos familia nos invitó a pasar un día en Cangas con él. Fue un día estupendo y me dejó alguna enseñanza sobre el vino. Teórica eso sí.

Para terminar, una anécdota que si lee esto después de tantos años le va a hacer reír: en una de las concentraciones de verano, estando todos en la piscina de broma uno de los primeros días, me pilló descuidada y quiso tirarme al agua. Yo entonces tenía pánico  y no osaba salir de la zona donde hacía pie. Pero no lo sabía casi nadie porque me moría de la vergüenza. Me tenía en brazos y esa prudencia suya le hizo preguntarme si sabía nadar. Yo, orgullosa y decidida, le respondí que claro, y…¡al agua! ¿qué pasó? Pasó que salí como si nada, y creo que nadie se dio cuenta de nada. Simplemente me tragué el miedo y lo hice. Y más de 25 años después la enseñanza de que puedo todo lo que me proponga me ha servido para salir adelante en la peor crisis de mi vida.

FIllo me animó a hacer los cursos de entrenadora cuando dejé de entrenar, y yo no quise porque quería estudiar. Me concentré en ello y el resto del tiempo la vida me ha mantenido apartada de aquel mundo en el que viví toda mi infancia y adolescencia. Pero curiosamente cuando ha hecho falta su huella se ha refrescado para dejarme claro lo que Fillo nos transmitió cada día: elegancia, educación, voluntad y decisión.

Gracias.

Belén Rollán

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